Suecia: la política de integración puesta en duda


Jeudi, 15 Mai, 2014
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Muchas organizaciones de defensa de los derechos del hombre en Suecia mantienen su combate a favor de la igualdad y denuncian el discurso xenófobo de la extrema derecha.

A finales del mes de diciembre, el líder de los social-democráticos suecos, Stefan Löfven, hizo una declaración notable declarando a la prensa que él consideraba la llagada masiva, por razones económicas, de los residentes de países que no hacen parte de la Unión Europea como un desacierto. “No es este el tipo de medida que nos va ayudar a combatir el desempleo, contratar mano de obra a bajos costos sin pensar en integrarlos de manera justa al mundo laboral no es dignificante para un país como Suecia.”

Esta posición considerada estratégica está relacionada con la entrada al Parlamento, hace dos años, de los Democráticos Suecos (SD), partido de extrema derecha. Este movimiento, que obtuvo 5,7% de los votos en 2010, es hoy en día acreedor de 10% de opiniones favorables.

Si las declaraciones de Stefan Löfven nos asombran, es porque la tradición sueca, después de la segunda guerra mundial, no es la misma. Según  Haleh Chahrokh, investigadora de la Europa Occidental para Human Right Watch, esta “nueva” tradición hace de Suecia uno de los países más abiertos a los fenómenos de la inmigración. “Suecia tiene después del final de la guerra una de las políticas de integración de extranjeros más ambiciosas si las comparamos con aquellas de otros países europeos, esta tradición se inscribe en la lógica sueca del Estado-providencia. El objetivo del país es lograr poco a poco una igualdad de estatus entre los inmigrantes y los ciudadanos suecos, todo esto permitiendo a los inmigrantes de conservar su cultura de origen”. Cursos de sueco intensivo, prácticas empresariales, reagrupación familiar, etc. Suecia posee una política voluntarista que busca que todo recién llegado a su territorio logre integrarse sin mayores inconvenientes. Este país es también uno de los únicos que permiten a los extranjeros, desde 1975, la participación en algunos de sus escrutinios electorales a nivel nacional.

Pero esta política no ha impedido la aparición y desarrollo de una especie de relegación social de los inmigrantes. Kitimbwa Sabuni es el presidente de Afrosvenskarnas riksförbund, una asociación que lucha contra la discriminación especialmente de inmigrantes de origen africano que residen en la actualidad en Suecia. Él considera que existen diferencias notables de trato entre los suecos llamados “autóctonos” y los suecos de origen extranjero. “Actualmente en Suecia, la marginalización económica y social está estrechamente relacionada con el color de piel. Así, entre más alguien tenga la piel oscura más difícil le será obtener un empleo, un alojamiento, acceso a la educación, etc. Los suecos de origen extranjero también son a menudo víctimas de discriminación étnica en los diferentes contextos de la vida cotidiana.

“El combate por la igualdad de derechos en Suecia está aún lejos de ser ganado.”


Política de integración sueca

Para Haleh Chahrokh, esto se puede explicar gracias a una paradoja en la política de integración sueca, el país adoptó el multiculturalismo, pero al mismo tiempo promueve ciertas tendencias de asimilación, lo que explica que el país rechace una gran diversidad cultural y ponga en práctica políticas de “alineamiento” de los inmigrantes según los valores y costumbres suecas. Algunos cuestionan esta política de integración.

Durante las elecciones legislativas de septiembre de 2010, el debate sobre la integración de los inmigrantes fue lanzado por los Demócratas Suecos. El partido de extrema derecha concentró su campaña en la islamofobia y el supuesto vínculo entre el aumento de la delincuencia y los problemas económicos. Esto en un país en donde el 18% de la población es de origen extranjero, según el reporte del Instituto Sueco de Estadística.

Pese a la retórica que se muestra prudente en un país marcado por 50 años de una tendencia política social democrática, muchos escándalos han estallado alrededor de este partido. Durante los escrutinios, uno de los eslóganes decía lo siguiente: “¡la inmigración musulmana es la más grande amenaza en Suecia después de Adolfo Hitler!”. Su video de campaña mostraba una carrera por obtener el dinero del Estado entre una pensionada y mujeres con burkas, lo que generó igualmente una fuerte polémica.

Kitimbwa Sabuni denuncia un incremento de la xenofobia entre los políticos suecos y no únicamente entre los movimientos de extrema derecha. “los hijos de inmigrantes no aceptan más las discriminaciones de las cuales fueron víctimas sus padres. La igualdad en el trato y ciertas exigencias de algunas minorías étnicas son consideradas por algunos políticos como revolucionarias y amenazantes. Personalmente, pienso que estas reivindicaciones son la prueba de un desarrollo necesario y sobretodo positivo. Es un paso hacia la instauración de una sociedad en donde los derechos y posibilidades de triunfar no serán ya determinadas por el color de piel.”

Después de haber trabajado en escuelas enseñando a los niños la historia de la esclavitud sueca y con grupos de mujeres en contra del acoso sexual ligado a los estereotipos, ahora la asociación trabaja en la integración de los inmigrantes minusválidos en la sociedad sueca, pero por Kitimbwa Sabuni, el combate por la igualdad de derechos en Suecia “está aún lejos de ser ganado.”

 

Teddy Ambroise

 

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