DAVID CORDONNIER, PRESIDENTE DEL MJS BELGA: “EUROPA PUEDE SER PRECURSORA”

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Vendredi, 16 Mai, 2014
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En Bélgica, en 2004, los socialistas convencieron los liberales para otorgar el derecho a voto a los originarios de países extranjeros.

¿Cómo fue el debate que cristalizó el derecho a voto en Bélgica?

Este tipo de propuestas siempre genera debate en el seno de la sociedad, pero es un debate que debe canalizarse. La cuestión recae aquí sobre el derecho a voto en las elecciones municipales a los extranjeros que lleven residiendo en Bélgica un mínimo de 5 años. La esencia de esta norma reside, a mi entender, en la participación en la vida colectiva. Para los Jóvenes Socialistas, era evidente que cuando uno vive en un sitio, cuando uno mete sus hijos en la escuela, cuando uno utiliza los servicios públicos o cuando uno paga sus impuestos debe poder expresarse y elegir cómo y quién va a gestionar la vida colectiva. La cuestión no es otra cosa que esto. En el debate sobre este proyecto, a mi me sorprendieron algunas reacciones contra la apertura del derecho a voto a los extranjeros a nivel municipal. Estas reacciones tienen un regusto de racismo nauseabundo que hace falta combatir.

¿Cuáles fueron las primeras reivindicaciones, y cuál fue el compromiso que permitió construir una alianza favorable al derecho a voto?

Para llegar a la ley del 19 de marzo de 2004, hizo falta un largo debate parlamentario. Con la finalidad de asegurar una mayoría, era necesario un acuerdo entre socialistas y liberales. Los debates fueron complejos pero finalmente la ley fue adoptada. Sin embargo, hizo falta alcanzar un compromiso. Los socios liberales insistieron en la afirmación por parte de los extranjeros de compromiso con los valores del país. Aunque este concepto es de una abstracción absoluta, fue integrado en la ley a través de la obligación de todo ciudadano extracomunitario de firmar una declaración de respeto a la Constitución, las leyes belgas y la convención europea de derechos humanos. Se trata, sin embargo, de una mera formalidad.

¿Pensáis que las restricciones a este derecho podrán evolucionar?

Por el momento, el debate ya no está presente. Sin embargo, la condición del tiempo de residencia fue objeto de largas discusiones a pesar que el consenso final fue ampliamente compartido. La ampliación del derecho a voto de los extranjeros a otros niveles de poder no está actualmente al orden del día, aunque yo piense a título personal que deberíamos tener una reflexión sobre la cuestión. A día de hoy, las personas instaladas de manera permanente en Bélgica pueden pedir la nacionalidad y si esta les es otorgada, pueden disfrutar de los derechos civiles y políticos de cualquier ciudadano. Es una etapa suplementaria que muchos extranjeros no hacen con tal de no cortar los lazos con sus orígenes o porque no lo ven necesario. Estas personas están, por lo tanto, excluidas del debate democrático y no tienen voz. Malogradamente, la apertura del derecho a voto a nivel local fue un debate tan traumatizante que para algunos no es conveniente reabrirlo porque supondría una caja de pandora para el racismo latente. Sin embargo, el debate sobre la democracia no debería eludir estas cuestiones.

Actualmente, un año después de las primeras elecciones municipales en las que votaron los extranjeros, las cuestiones que se ponen son principalmente alrededor de cómo mejorar la participación. Como sabéis, en Bélgica el derecho a voto es obligatorio y todo el mundo es, de facto, inscrito en los censos electorales. Los extranjeros deben, sin embargo, inscribirse específicamente. Una vez inscritos, tienen la obligación de votar. Por desgracia, el 14 de octubre del 2012, pocos extranjeros se habían inscrito en los censos. Hace falta pues proseguir un trabajo de sensibilización sobre los públicos afectados para que se interesen en el debate democrático y acaben inscribiéndose. Malogradamente, esto no es la primera consideración cuando nos encontramos en medio de una campaña electoral. Tenemos pues 6 años para hablar del tema.

¿Cómo se puede crear una dinámica europea sobre este derecho?

Europa puede ser precursora sobre esto. Recordemos que es la Unión Europea quién ha realizados los primeros avances en esta materia, ya que en su momento reclamó y aplicó este derecho para los ciudadanos intraeuropeos. Por otra parte, podemos decir que es un éxito a nivel belga, principalmente en Bruselas, donde un buen número de candidatos y electos son no belgas pero ciudadanos europeos que se implican en su municipio. El estatus de Bruselas como capital europea y la enorme presencia de políticos extranjeros no es la única explicación. Es, del mismo modo, un éxito en los municipios situados en las zonas transfronterizas, ya que allí las cuestiones ligadas a los retos supranacionales son muy importantes. El reto es más complejo en otros lugares, soy consciente de ello. Sin embargo, Europa debe continuar a fortalecer la democracia y no únicamente a nivel local o europeo, sino que también a nivel regional o nacional. El aumento de los conservadurismos y el repliegue identitario en Europa da miedo y no permite augurar un buen futuro para la democracia. Es pues nuestro deber ciudadano de bloquear a nivel europeo todos los extremismos que se recubren bajo pseudo valores nacionales que solo esconden un racismo floreciente.     

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