Pesadilla en Grecia para los menores indocumentados


Mercredi, 7 Mai, 2014
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Entre los inmigrantes detenidos contra su voluntad en una Grecia álgida en una “Europa impenetrable”, un grupo de personas se manifiesta particularmente precario, aquel de los niños desamparados.

Este país que no debería ser sino un puente hacia el edén europeo, se ha convertido para muchos en una prisión a cielo abierto. Incluso, si pocos comparten la lengua o el país de origen, todos tienen en común el haber llegado sin sus padres, algunas veces con la idea de reunirse con algún familiar en Europa. Arrestados por la policía poco después de un peligroso cruce de la frontera greco-turca, los migrantes menores de edad son enseguida liberados (la ley en Grecia prohíbe la expulsión de los menores no acompañados de su familia) o enviados a una residencia temporal.

“Muchos no comprenden que se encuentran en una situación que los obliga a crecer más rápido”, precisa el secretario de uno de los centros. Para mitigar la ausencia de recursos, los adolescentes que así lo deseen son motivados a buscar un trabajo, algo que plantea serios inconvenientes debido a que muchos de ellos se encuentran todavía en edad escolar. El acceso a la formación profesional no les es permitido, por lo tanto ellos están casi siempre obligados a realizar trabajos informales.

A pesar de los problemas enfrentados, los niños recluidos en los centros son conscientes que han tenido ya algo de suerte, dado que sus compañeros menos afortunados continuarán en Grecia sin ninguna existencia legal y por consiguiente sin derechos ni protección jurídica.

“Desde su llegada a Grecia, los niños son generalmente separados de sus familias y recluidos en las mismas piezas donde están hacinados los adultos.”


¿Migrantes o niños?

Aunque el derecho internacional y comunitario proponga a través de las políticas nacionales considerar la primacía del estatus del niño como persona por encima del estatus como ilegal, esta no es siempre respetada al pie de la letra. Sólo por citar un ejemplo de algunas irregularidades al respecto, desde la llegada a Grecia, los niños son generalmente separados de sus familias y recluidos en las mismas piezas donde están hacinados los adultos.

El estado griego hace algunos esfuerzos para no reconocer el estatus de los menores desamparados incluso hasta el punto de mentir. Lejos de ser un caso aislado, la atribución falsa de un “primo” a un menor desamparado parece ser la solución para justificar su expulsión, asimismo puede ocurrir que sean registrados como personas adultas.

Las directrices europeas que garantizan el derecho de asilo a los menores de edad fueron modificadas en 2003, 2004 y 2005, pero estas han sido desconocidas por algunos Estados miembros, como es el caso de Grecia, que no cuenta aún con un procedimiento de asilo específicamente para los menores de edad. Al final, muy pocos menores desamparados son objeto de estos procedimientos.

 

¿Qué soluciones a largo plazo?

Con el objetivo de poner fin a esta situación, la Comisión Europea puso en marcha en 2010 un plan de acción quinquenal para los migrantes desamparados. Estructurado alrededor del tríptico “prevención – protección – solución durable” este plan busca armonizar las políticas europeas hacia una práctica que haga prevalecer “la importancia del niño como ser humano independientemente de su estatus de migrante”.

Sin embargo, toda solución duradera deberá pasar por una revisión rigurosa de las políticas de asilo de la Unión Europea. A la espera de estas reformas tan importantes como improbables, en Grecia, el principio de “la importancia del niño como persona” es solo una cuestión teórica.

 

Grégory Mauzé Responsable de la Asociación Cultural Joseph Jacquemotte (ACJJ)

Traducido por: Diego Fernando Grajales Jaramillo

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